Las Hormonas y la Conducta Sexual

Por: Dr. Norman González Chacón

De acuerdo a una investigación del laboratorio ecotoxicológico de Le Havre en Francia, los científicos detectaron en el mar la presencia de peces machos que cargaban oocitos femeninos, lo cual no es lo normal en estas especies. El hallazgo no ha causado mutaciones visibles en los genes aún, pero los científicos no descartan la posibilidad que se produzcan debido a que el fenómeno aparenta ser de reciente origen.

No obstante, este fenómeno se venía observando en peces de ríos donde las ciudades descargan las aguas contaminadas con los orines y las heces fecales de las mujeres que utilizan las pastillas anticonceptivas y de materiales Industriales desechados como pesticidas, hidrocarburos y ciertos plásticos.

La transexualidad de los peces a cosa de estos químicos no sorprende a los biólogos debido a que ya se ha experimentado que las hormonas sexuales femeninas desactivadas por el agua, por los líquidos corporales y hasta por el aire se pueden reactivar por la acción de cierta flora bacteriana.

Este fenómeno de la transexualidad en los peces es similar al que ocurre en el ganado y en los pollos por la acción de las hormonas de crecimiento que se le suministran en las granjas y que lo comprueba la feminización de los machos, ya que estos no se interesan por las hembras ni pelean entre sí por el territorio.

El caso de los pollos y de las terneras, nos ofrece la evidencia del efecto de estas hormonas sobre genes y cromosomas, ya que mediante su uso se han producido cambios que afectan las razas existentes.

Otro elemento invasor que acarrea hormonas al organismo humano, lo son las nuevas tendencias de la biotecnología, que han decidido fertilizar los cultivos con potentes substancias de alto contenido hormonal.

Si estas hormonas pueden producir cambios tan notables y trascendentales en la naturaleza, tenemos que presumir, que al ser consumidos por los humanos su acción tome niveles que al reactivarse y puedan crear como está ocurriendo, serios y peligrosos cambios en las funciones sexuales y hormonales de los hombres, mujeres y niños que las reciben.

Los factores alimentarios no son los únicos responsables del marcado incremento del muy mal llamado "problema de homosexualismo" que afectará a un 50% de la población norteamericana, a un 30% de la europea y de sur americana. Estas tendencias obligarán a la sociedad a estructurar nuevas leyes y a establecer nuevas filosofías sociales para atender los "nuevos" parámetros en la constitución del núcleo familiar, de las uniones matrimoniales entre personas del mismo sexo y otras tendencias que seguirán surgiendo como consecuencia, si no se resuelve el problema que provoca la causa.

Otros elementos que se añaden son los medicamentos con efecto esteroidal y las píldoras anticonceptivas. De manera que, del ambiente industrial, recibimos los xenoestrógenos de las carnes, recibimos las hormonas que aceleran el crecimiento y la producción y de las farmacéuticas recibimos los medicamentos. El ambiente y las aguas están tan saturadas de trihalometanos, que se pueden convertir a químicos con efecto estrogénico.

O sea, que cuando bebemos agua de acueducto o cuando nos bañamos en el hogar, recibimos substancias estrogénicas. Si nos damos un chapuzón en la playa, tenemos que asegurarnos que no hayan cerca descargas citadinas que puedan envenenar el agua con residuos hormonales que se infiltren por los poros y por los orificios del cuerpo, trastornen nuestra salud, nuestro comportamiento sexual y que ponga en peligro la herencia genética a las futuras generaciones.

Como se puede deducir, este es un problema de salud pública de primer orden, que, aunque no está provocando que la gente muera a montones por sus efectos, ni aparecen sus consecuencias epidemiológicas en la prensa, ni en los medios noticiosos, es una bomba de tiempo que hace muchos años amenazó con detonar cuando destapamos el problema de la telarquia (desarrollo anormal de las mamas en niñas) y de la ginecomastia (desarrollo excesivo de las mamas en los varones). Los mencionados trastornos hormonales, son parte de los desórdenes de tipo ginecopático que ocurren dentro de la gran variedad de tendencias que se dividen y subdividen afectando a la población mundial y creando todo tipo de problemas de salud.

Las consecuencias sexuales de la hiperestrogenemia alimentaria, afectan a todas las áreas de la sociedad y amenazan seriamente la subsistencia de la iglesia como entidad modeladora de la moral pública, ya que la legislación que habrá que añadir para definir las necesidades sociales de variantes en la expresión sexual, harán que la iglesia se vea afectada en definir los parámetros de moralidad y sexualidad, lo que puede ser letal para la sociedad y para la composición de la familia.

Resumiendo:

La tendencia degenerativa de los efectos hormonales sobre el cuerpo humano, Kinsey y cols. señalan que:

  • "La administración de estrógenos inhibe espectacularmente la potencia y el impulso sexual."
  • Dosis altas de estrógenos son "un destacado factor determinante en la patogénesis del cáncer de endometrio".
  • "En la bibliografía de temas ginecológicos abundan referencias de que múltiples estímulos estrogénicos anormales, trastornos de la función del lóbulo anterior de la hipófisis, diabetes mellitus, obesidad y esterilidad son factores que ocurren con gran frecuencia en casos de cáncer de endometrio"... que como se señaló, es determinado por la presencia alta de estrógenos.
  • "Como las pequeñas dosis de estrógeno pueden producir exacerbación del cáncer de mama en la mujer premenopáusica tras la extirpación de los ovarios en este período, es peligroso el uso de esta hormona".

No es necesario copiar tantas citas si tan sólo miramos a nuestro alrededor y contabilizamos las estadísticas de los hombres que han muerto de cáncer de próstata, de las mujeres que han muerto de cáncer de seno y de matriz, casos que casi no se veían hace 50 años. Concluiremos, sin equivocarnos, que algo raro está ocurriendo. Si es verdad que el término de vida de las personas se está alargando gracias a los adelantos de la ciencia, ¿cómo es que la incidencia mundial de estos tipos de cáncer se destacan estadísticamente entre los que más mortalidad producen? Por lo tanto, no cerremos los ojos a la realidad y comencemos a hacer algo para evitar que este mal siga aumentando.

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